Muchacho, hijo de la canela, ojos oscuros, temor de la leña.
Algo aparece, arrastra eras inhumanas. La sangre grita, hierve, reclama.
Se vuelve todo poco, mucho no es nada.
No entiendo la sombra, no digo palabra.
Me olvido de las formas. Lo civilizado es farsa.
Se quemó el suelo, se esfumó la casa.
Yo ya no sé qué es el diablo o de qué diablos me hablan.
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