Si esta noche el barrio entrara en un sueño eterno, porque algún hechizo cayó sobre una nueva Bella Durmiente y no hay príncipes por acá (malo sería que entre tantas cosas además tuviésemos que soportar títulos monárquicos)...
Si esta noche el mundo se detuviese porque los agujeros negros no eran sólo una superstición de Discovery Channel y vaya a saber qué cosa antimaterial nos tragara...
Si esta noche una erupción volcánica indecible nos petrificara como pasó en Pompeya...
Si alguna de estas u otras circunstancias inimaginables llegaran súbitas, terminantes, imparables, durante esta noche en que la calma es tan absoluta y la persiana agujereada deja pasar luces irregulares desde la calle...
Después de esto, si algún día se encontrara alguien con los vestigios paralizados de lo que soy esta madrugada, le pido por favor que no se fije en los ojos que miran la pared vacía, que no rebusque entre los libros a medio leer y los platos sin lavar, que no pierda tiempo enumerando defectos y virtudes igual de inservibles. Solamente que observe el gesto. La sonrisa plácida, sarcástica y poco perceptible que esconde un sólo pensamiento: "Si esta noche el mundo frenara... todo importaría una mierda."


